| Añadir leyenda |
Me alegraba salir de allí. Los muchachos vascos ya habían salido. Habíamos quedado con los guardas del refugio, con los que cenamos la noche anterior en una casa próxima donde viven, de llevarles las llaves, por lo que al irnos cerramos con llave el edificio sin importarnos mucho que los trovadores tuviesen algo dentro. El perro tampoco aparecio, debían estar los tres en la tienda. Un corto camino te acerca a la casa de los guardas donde te puedes tomar unas cervezas y comer o cenar si quieres. Allí les explicamos lo de los trovadores y lo del fuego nocturno. Por su expresión me dieron a entender que ya los conocían de otras veces.
| . |
| . |
Jesús se adelanta andando y le pierdo. Yo pensaba que me esperaría en el camping, lugar donde podríamos desayunar pero no, el pensaba en desayunar en Albanya y hasta allí se fué. Yo al llegar al camping me extraño que Jesús no estuviese en la puerta, pero bueno pensé, estará dentro en el bar y me encaminé hacia él. Jesús no estaba. En la barra, viendo las magdalenas, me animé a tomarme un café y ya encontraría a Jesús más tarde. Al lado de la piscina, solito, disfrute de mi desayuno. Camino del pueblo volvimos a juntarnos, yo por un lado pidiendole explicaciones de por que no me había esperado y él pidiendome explicaciones de por que había parado en el camping.
| . |
| . |
El coll de Palomeres y finalmente La Trilla (600 mts) que es el desnivel más fuerte de hoy nos proporcionan un lugar de descanso para comer junto a un alcornoque. Son las 13:45. Hace mucho calor.
| . |
| . |
A las 17:20 llegamos a un lugar llamada el molino de Robert, que se trata de un chiringuito donde la gente va a pasar el día. Nos tomamos dos cervezas con olivas. Nos vamos.
| . |